No obstante, no puedo ir sin venirme con algún tipo de enfermedad; algunas veces con una amigdalitis que me sube la fiebre a casi 40º, otras veces (como ha sido esta vez) con un resfriado de nariz que me impide respirar durante largas horas, e incluso pasar una noche que no se la deseo a nadie. Por suerte, volví a Valencia, a mi clima, y mi nariz y mi dolor de cabeza se estabilizaron. Este invierno queremos volver, cuando esté el paisaje nevado, para poder esquiar en Valdelinares, y hacer noche (o varias noches) en el pueblo... no quiero ni imaginarme como puedo volver de allí, con aquellos subgrados y la poca ropa de abrigo que fabrican en Valencia.
Por otra parte, ando buscando trabajo, que el verano se termina y hay que buscarse algo para cubrir las tardes libres que las prácticas y el voluntariado me ofrecen. Ayer tuve mi primera entrevista, demasiado surrealista para mi... pero eso os lo dejo para la próxima entrada.
Un beso a todos!
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